Cómo ablandar las botas de montaña
Unas botas de montaña bien cuidadas garantizan el máximo confort y una sujeción óptima. Veamos cómo asegurarte de que tus botas de montaña son lo suficientemente flexibles y rígidas como para mantenerte seguro sin causarte ampollas.

Foto: jacqueline macou en Pixabay
Las botas de montaña nuevas pueden resultar rígidas y causar molestias, a veces dolor, o ampollas en las primeras salidas. Afortunadamente, existen algunos trucos para evitar este fenómeno y sentirse lo más cómodo posible desde el primer momento. Todo es cuestión de mantenimiento y buenos hábitos.
Antes del primer uso
Como con cualquier par de zapatos, especialmente los de piel, siempre es aconsejable usarlos en casa varias veces antes de estrenarlos. De este modo, tus pies se acostumbrarán a ellas y el calzado ya empezará a ser más flexible y a adoptar una forma óptima.
Almacenamiento
Cuando estén tirados en el fondo del armario, sin usar, puedes rellenarlos con papel de periódico o utilizar una horma para mantener los zapatos en la forma adecuada y evitar que el cuero se descuelgue.
Atención
Por último, debes saber que existen productos suavizantes especialmente diseñados para botas de montaña. Sin embargo, tenga cuidado de elegir un producto adecuado para el material principal de sus zapatos, ya que puede dañarlos. Si son de cuero, es fundamental nutrirlo de vez en cuando con una crema o cera adecuada, ya que también es la mejor forma de protegerlos y garantizar su longevidad. Por último, no olvides que tu calzado debe ser lo suficientemente rígido para garantizar una sujeción suficiente y evitar cualquier lesión. Por lo tanto, es inútil, e incluso peligroso, intentar aflojarlos al máximo.